Bernard Caron

« Estoy orgulloso del tango que logré crear ya que corresponde a mi personalidad. Estoy cómodo con él: bailo lo que soy, ya no tengo ganas de ser alguien más »

“¡Qué bailarín!” me susurra una bailadora tirándose en un sillón después de un tango endiablado, roja de tanto gusto. Esto fue en 2013. Un año y medio más tarde, ese mismo “bailarín” está en frente mío. Bernard Caron, es todo un personaje con una gran historia, y él me la cuenta tomando un té humeante en una mañana particularmente fría, en un café parisino bien típico, como me gustan. El olor de café tostado, los viejos temas que tocan y una charla apasionante sobre el tango: un momento que me encantó.

Le pido que me hable de la actualidad de su tango: “Podríamos decir que soy un prejubilado del tango. Comencé a aprender el tango hace ya 15 años y luego organicé eventos y di clases, desde hace 12 años. Creé una escuela en Montreal en colaboración con Caroline Demers, Tango Rico, que hoy ya no administro para poder dedicarme a mi primera actividad que es la preservación del medio ambiente. Hoy volví a ser un milonguero, encontré un equilibrio en mi vida. Sigo dando cursos particulares, me permite avanzar mucho más con un grupo y transmitir ciertos valores que aprecio mucho.”

Me gustaría que me hablara más de sus valores: “Siempre utilicé las palabras armonía y elegancia para describir lo mejor posible lo que siento en el tango. Para mí, es una mezcla de ética y estética. Por ejemplo, Paris vio nacer grandes personajes. Tomemos Coco Chanel como ejemplo, que no se limitaba a la estética. Una bella prenda de vestir que se usa con clase, para mí es un objeto que representa la elegancia.” Así que el tango… ¡Qué secuencia de ideas! ¡Me fascina!

“El último curso que di en Montreal se llamaba la elegancia. Cada uno dio su punto de vista durante una hora. Fue muy interesante e instructivo. Siempre es así: la figura o el paso se vuelve sólo un pretexto para expresar el valor. La gente aprecia mucho, aunque no se esperan que se les enseñe tal cosa. Es lo que tengo a transmitir y ojalá les sirva a algunos.” Le pregunto si esa es su contribución al tango: “Para mí, hay 3 niveles que el tango puede alimentar. El nivel personal: el conocimiento de sí mismo. Luego la relación: el tango es como un catalizador que te mostrará, de forma muy evidente, la relación con el sexo opuesto: tu nivel de paciencia, tu abertura, etc. Por ejemplo, yo intento hacer que las mujeres entiendan su poder de hacer bailar bien a los hombres, pero también su responsabilidad si ellas no son bien guiadas. Ellas no deben solamente dejarse llevar y someterse pero sí afirmar su forma de bailar y guiar al hombre sutilmente. Ellas tienen ese poder y esa competencia de dar al hombre la posibilidad de corregirse y de mejorarse. Luego hay un tercer nivel, muy olvidado en la enseñanza que es la relación con la comunidad: ¿cómo relacionás los dos primeros niveles con los demás? El tango nos debe enseñar cómo actuar en sociedad, es solamente una representación de nuestra forma de funcionar.

Hay tantos paralelos entre una milonga y la vida… Tras que llego a Paris, me es obvio: entre el metro, la vereda, la pista de milonga, el movimiento de las personas son todos lo mismo. ¡Es una cosa de locos! Algunos viejos milongueros me contaron que antes, los códigos cívicos eran mucho más estrictos, y sorprendentemente la circulación era increíblemente clara y fluida en una pista.”

¿En qué momento se sintió realmente enganchado con el tango? “Hubo varias etapas importantes en mi tango, a través de las cuales sentí cosas muy fuertes, sobretodo el contacto con las personas que me inspiraron. Los Firpo que enseñaron mucho en Montreal, Mariana Dragone que representa un poco una nueva corriente, una forma nueva de pensar, un deseo de la nueva generación argentina de emanciparse, de delimitar una frontera con las generaciones de antaño, que transmiten valores más que todo a las mujeres, que son muy inspiradoras. Luego está Gustavo Naveirra, que tiene un entendimiento muy completo del tango, un conocimiento de su historia y evolución. Son personas que no tienen dogmas, pero que se cuestionan constantemente. Se interrogan, son capaces de aceptar que el tango evoluciona, que la sociedad cambia, que hay nuevas corrientes. El tango debe evolucionar y reflejar quién somos.”

“Estoy orgulloso de haber contribuido al desarrollo de la comunidad de tango en Montreal, creando una escuela de Tango Rico en un suburbio donde no había nada para el tango, y una página internet para reunir y promover el tango en Montreal; Tango Express. Creo que logré, en 15 años, un cierto respeto de parte de la comunidad de Montreal al permanecer neutro. Respetar, escuchar, promover. Ser un actor del tango a pesar de las diferencias, las adversidades, para hacer que el tango crezca. No es muy heroico, pero es mi forma de contribuir y de ver las cosas.

En lo que concierne el ego (se ríe), estoy orgulloso del tango que logré crear, ya que corresponde a mi personalidad. No es mejor que otro pero estoy cómodo con él. Bailo lo que soy, ya no tengo ganas de ser alguien más, lo que a menudo estás forzado a hacer cuando estás en una escuela, tenés que hacer demostraciones y todo el rollo. No es el tango que me gusta pero tenía que hacerlo. Ahora, tengo la libertad de bailar el tango que quiero sin tener que agradar a un público.

¿Cuál es su esperanza para el tango, y qué hace para llevarlo a cabo? “Que a través del tango las personas tengan valores para la vida en sociedad. Empezar a enseñar me marcó mucho. Es la mejor forma de aprender ya que estás obligado a comunicar bien lo que hacés y de hacer bien lo que comunicás. Hace que trabajés mucho tu persona. Como enseñás, tenés que ser el ejemplo de lo que decís, para vos mismo pero también para inspirar a los demás. Trato de promoverlo de forma modesta en mis cursos, que giran siempre en torno al “cómo ser”.

Nuestro té se acabó desde ya hace rato, estamos listos para enfrentar el frío de nuevo, enriquecidos de un encuentro apasionante.

17
Photo By: Jean-Pierre Bataille
1 Discussion on “Bernard Caron”
  • Le tango pour moi est avant tout une rencontre entre 2 corps , une communication non-verbale qui se danse , pour aller à la découverte de l’autre et de soi.
    Le + difficile , apprendre à gérer ses émotions et ne pas rester dans l’attente .
    Accepter la rencontre corporelle pour mieux se définir comme personne ,
    Tout un challenge .
    Malgré mon handicap , j’ai appris à gérer ma différence et à l’accepter .

Deja un comentario

Your email address will not be published.