Crónicas Porteñas #46 – La última tanda

El primer título que me vino para esta crónica era “La última copa”, un hermoso tango (la version de De Angelis y Godoy me encanta). Ademas, aquella noche, lo bailé. Pero no tiene que ver con la letra que ya cantaba Gardel en su época.
Hace poco, en una practica porteña que me gusta mucho, estaba bailando con un conocido de vista. Al tercer tango, pensé : “Ah, que bien, por fin logramos de bailar bastante bien, y juntos.” A veces, toma tiempo de encontrarse. Estaba para empezar el último tango de la tanda. El DJ grito “Uuuuuultimo tema!!” y de ahi vi una luz de pavor en los ojos de mi compañero.
“Es el último ?”
“Parece que si. Que raro que se termina tan temprano, que lástima” dije yo, decepcionada que ya se acaba la noche que estaba pasando tan bien. Empezó el tema, el tipo pareció muy incomodo y miraba por todos los lados, buscando algo (alguien ?) y me molestó mas que me angustió. Que le pasaba ? Buscaba una puerta de salida a mi abrazo ? Estaba intentando escaparse ? Sensación poco confortable.
“Estas bien ?”
“No, es que… ay lo siento mucho… es que…mi novia (de que carajo me esta hablando ?!) Es el último tema y mi novia me va a matar si no bailo con ella, entendes ?”
Ah.
Si, entiendo.
Entiendo y te agradezco tu honestad. Entiendo que estas sometido. Entiendo que estas enamorado. Entiendo que no quieres más bailar conmigo. Entiendo que quieres bailar con otra y que la verdad, me da completamente igual, porque después de decirme eso, no tengo ninguna ganas de bailar contigo.
Un montón de sensaciones feas pasaron en unos segundos.
“Ah, anda, anda sin problema!”
El último tango. Es difícil cuando lo bailamos con una persona equivocada. A veces parece cuestión de vida o muerte. Yo no me importaba no bailar más, ya se acababa la noche (no tenía energía para seguir a la Viruta) y estaba muy agradecida por todos estes abrazos lindos que había compartido. Me sentía llena. Había unas sentadas con bronca de no estar bailando.Me lo tomé con mucho calma, porque el tango nunca se termina, menos acá en Buenos Aires. La emergencia de bailar es algo que no siento mas. Pero a veces si, la ultima copa puede ser muy amarga si no es como lo deseamos. Yo me iba a cambiar después de disfrutar de este hermoso tango. Pero apena sali de la pista que uno me sacó, y con alegría volví a bailar. Al final, salió que se habían confundido de horario y tuvimos unas tandas más.
Y a pensar en este novio tan dedicado, sentí todo el peso que debía ser para unos de estar con su pareja en la milonga. Yo pasé por eso. Pasé por tandas que quería bailar con mi novio y estaba con un otro o él con una otra. Pasa. Es el juego de salir a milonguear juntos. Pero dejar a una plantada así, sobre todo al último tema, confesando que la novia se va a enojar, me pareció más triste que para enojarme.

Ah, el tango….

12
Photo By: Diego Braude

Deja un comentario

Your email address will not be published.