La milonga, segundo Carlos Copello

“Yo quiero ir a bailar tango. Con la mina que me gusta. Ponerme loco con ella mientras bailo.”

Para mí, Carlos Copello es uno de las referencias actuales del tango tradicional, un guardián de los valores del “tango tango”. Me intereso mucho en su punto de vista de profesional, de bailarín, que tiene más de 40 años de experiencia en la milonga y vivió muchas de sus evoluciones a través de las generaciones de tangueros, bailarines y artistas de tango.
El que viaja mucho, tiene una mirada interesante y sobre todo muy de caballero sobre el tema de la milonga, y de las relaciones hombre-mujer.

La importancia de cuidarse para ir a la milonga : “Ponerse perfume de tango”

“A mí me gusta la milonga linda, donde se ven mujeres bien maquilladas, chicas lindas, hombres bien arregladitos, bien peinados, zapatos bien lustraditos. Me gusta ver esta galantería, este juego entre el hombre y la mujer. Hay lugares donde la gente se respeta mucho, respeta a los códigos, y está acá para el tango. Son milongas pero también verdaderos lugares de encuentros.
Hoy, es más todos contra todos, traspirados, mojados, y no le importa a nadie. Yo tengo gran respecto, y yo voy a bailar tango, ¡voy a abrazar una mujer! ¿Qué quiere decir abrazar una mujer? Tengo que estar limpio, con desodorante, con perfume, ella también tiene que cuidarse, la voy a abrazar, ella me va a abrazar a mí.
Mirá, sos de Francia, capaz que yo te digo algo en Paris y que me rechazás, sobre todo si no estoy bien limpito y todo. ¿Por qué sería distinto en la milonga? Abrazar, es muy fuerte. Yo necesito eso, pero mi necesidad no es la de todos. Es como ponerse perfume de tango, ¿no?”

Milongas de hoy, milongas de antes
¿Te parece que estas nuevas generaciones que tienen milongas ‘alternativas’ están pasando al lado del tango? ¿Hay una ignorancia?

“Antes los organizadores eran los organizadores. El DJ era el DJ, el mozo era mozo. Y el milonguero era milonguero. Punto. Pero ahora se ponen nombre ‘milonguero’, hacen DJ, bailan, cantan, sirven, hacen milonga. Hay un capítulo que me perdí me parece, ¿no? Pero bueno, es lo que hay. Ahora hay negocio. O creen algunos que dan negocio. No creo que se haga tanto negocio.
Acá hay un DJ que dice “El que mucha abarca poco aprieta”. Y ahora con el hecho de poder laburar y ganar plata con el tango, se mezcla todo y se pierde algo. Eso es el tanguero milonguero, dicen. Yo quiero ir a bailar tango. Con la mina que me gusta. Ponerme loco con ella mientras bailo. Quiero hacer tango, no negocio.”

Los códigos : costumbres de antes, costumbres de hoy
Hoy, parece que hay códigos que se pierden…

“El problema es que muchas mujeres se enojan. Se enojan si no las sacan a bailar, o si los hombres no respetan los códigos como el cabeceo. Si vas a la mesa, se enojan. Pero cuando ellas quieren bailar y vienen para sacarte a bailar, ¡se enojan cuando dices que no! Mirá, eso me pasa mucho:
Yo estoy sentado acá en la mesa, con mis amigos, hablando de tango. ¡Viene una chica que no conozco! – me toca la espalda y me dice:
“Vamos a bailar.” A mí me sorprende porque primero no la conozco y segundo acá estoy charlando ¡y no quiero bailar para nada!
” No, te agradezco estoy con mis amigos.
– No, no, escúchame, vamos, vine a sacarte a bailar.
– No pero te digo que no tengo ganas de bailar con vos.
– Vos sos un antiguo, ¡ya me hablaron de vos!”

¡Eso es una falta de respeto! Primero viene a sacarme así, sin conocerme, y además no acepta que diga que no quiero… ¡En general es un atrevimiento que no toma el hombre! Si lo hace, ufff… Antes era distinto. Hoy, con todos estos movimientos de feminismo, de “somos todos iguales”, es muy complicado. Pero se ve al final que no hay igualdad… ”

Salir de pareja por la milonga
El tema de salir con su pareja es un verdadero tema…

“Antes, si ibas a bailar con tu novio, a nadie le ocurría sacarte a bailar, ¡a nadie! No la sacaba a bailar un tipo, por respeto al novio. O si alguien la sacaba a bailar, la chica miraba por otro lado, y terminaba el tema. Listo. Ahora es diferente. Antes a uno ni se le ocurría bailar con otra persona que no fuese su pareja. Fíjate. Una pareja enamorada. ¿Para qué voy a bailar un tango con una mina si estoy enamorado de otra? Estoy enamorado de ella, de su baile, ¿qué necesito ir a bailar y probar otra? ¡No me interesa! Es el milonguero que te habla. Voy a bailar con vos. Quiero decir con VOS, no con cualquier persona. Si no, cada uno va por su lado. Si quiero estar con vos, vamos juntos, nos sentamos en una mesa a tomar algo, bailamos los temas que queremos bailar. Si no, es como ir juntos al restaurante pero ir a sentarse cada uno con otro por un rato… ¡¿qué es eso?! No tiene sentido para mí. Pero bueno la gente lo hace. Yo soy un tipo que baila muy poco. Me siento en una barra, y estoy como filmando. Y veo, más en el extranjero, veo que las parejas vienen con dos o tres pares de zapatos cada uno, agua en la mochila, para no tener que pagar nada, y se abre. Invitan cualquier persona. Al final, el tipo se bailo todas las minas, todos se la quieren levantar a su mina, ella baila con otro tipo, y después se van a casa juntos. ¡No entiendo cómo puede pasar por la cabeza eso! Salir juntos al tango e irse por todos los lados… yo salgo con mi mujer, ¡y quiero estar con ella! Puedes ser extranjero, puedes venir de un país diferente, pero eso no entra dentro de mi tango. Dentro de mi tango quiero que entre algo lindo, que venga conmigo, que baile conmigo. Que pasen una noche linda. Los dos, y juntos.”

¿Y si vas solo a la milonga?
“Mirá. Si me gusta Blanca la francesa, la saco a bailar. Blanca pasa por ahí, la saco. Y bailamos si aceptas.”

¿Y si estoy con mi novio?
“Olvídate.”

¿Todo eso sería una señal de un cambio en el tango?
“No creo en el cambio del tango, la sociedad si pero el tango no.”

¿Tienen ganas de conocer más del Gran Carlos Copello? ¡Espera por su entrevista completa pronto!

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Photo By: @Carlos Copello
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